Juntos

Billy descendió del autobús escolar y atravesó el jardín hasta llegar a la puerta de la casa. Se detuvo un instante. Desde afuera se escuchaban las voces de sus padres, entre gritos y recriminaciones. Abrió la puerta con sigilo y la casa quedó en silencio. Desde el comedor de la cocina, lo miraban.

Verano

Akutahua remojó con la lengua sus labios resecos, mientras su espalda ardía bajo el sol de la tarde. La sequía se había extendido más allá de la frontera del clan y la cacería era cada vez más infructuosa, dejando esa tarde nada más que un pequeño alce. La tribu vio llegar a Akutahua cargando entre…