Comunicado Oficial

La humedad de la selva comenzaba a instalarse entre los poros del guerrillero Salazar. A medida que se acercaban al campamento de las Fuerzas Oficiales, su frente y mejillas se empapaban de sudor, las manos le temblaban cada vez más y en medio del silencio los latidos de su corazón marcaban el tempo en su garganta.