Ausencias

La mañana de ese domingo, Javier se levantó más temprano que de costumbre. Recostado sobre el marco de la puerta, observaba a Helena mientras dormía, desnuda y vencida por el bochorno de aquel verano. Llevaba casi media hora cuando empezó a darse vueltas en la cama, bostezó un par de veces y luego se estiró…

La vacante

Era la primera vez, desde que estaba desempleado, que Javier Martínez tenía la absoluta certeza de que ese día no almorzaría. Todo su dinero se había ido en apenas unos meses, poco a poco, entre las impresiones de su currículum vitae, los pasajes de autobús y una alimentación apenas suficiente para mantenerlo en pie.

No le diga a nadie lo que pasó

Aunque llevaban varios kilómetros con las palas al hombro, Argemiro y Sixto no dejaban de caminar. Envueltos en casi total oscuridad, el silencio apenas se cortaba cuando Argemiro hablaba. —La dejé sola, ¿me entiende? Sola…

Futuro Express

Como si llevara días enteros esperándonos, el sopor de la tarde en el pueblo nos recibió con un abrazo cuando descendimos del tren. La brisa avanzaba con oleadas lentas y se detenía a descansar en el cuello, en los brazos, en el pelo de Susana, en mi camisa, en nuestras ganas de hablar. Ella, que…

Juntos

Billy descendió del autobús escolar y atravesó el jardín hasta llegar a la puerta de la casa. Se detuvo un instante. Desde afuera se escuchaban las voces de sus padres, entre gritos y recriminaciones. Abrió la puerta con sigilo y la casa quedó en silencio. Desde el comedor de la cocina, lo miraban.

Memento mori

Después de buscar la llave, durante un tiempo que no pudo identificar entre un par de minutos o tres horas, el anciano la encontró en la mesa, detrás del servilletero. Había instalado notas adhesivas por toda la casa y justo sobre la llave encontró una hora y lugar subrayados. 

Verano

Akutahua remojó con la lengua sus labios resecos, mientras su espalda ardía bajo el sol de la tarde. La sequía se había extendido más allá de la frontera del clan y la cacería era cada vez más infructuosa, dejando esa tarde nada más que un pequeño alce. La tribu vio llegar a Akutahua cargando entre…

Comunicado Oficial

La humedad de la selva comenzaba a instalarse entre los poros del guerrillero Salazar. A medida que se acercaban al campamento de las Fuerzas Oficiales, su frente y mejillas se empapaban de sudor, las manos le temblaban cada vez más y en medio del silencio los latidos de su corazón marcaban el tempo en su garganta.