BIOS

el

Lo primero que Mario notó cuando despertó era que no sentía el cuerpo y no podía hablar. Su mirada estaba fija en un punto hacia la pared de enfrente y la luz blanca de la habitación parecía llenarlo todo. Dos mujeres lo estaban mirando.

—¿Mario, me escucha? Hola, Mario, ¿me escucha? —dijo la doctora Andrade. Miró hacia otra dirección y volvió —¿Mario?

—Hay actividad cerebral, tiene recepción de audio. Puede ser que no recuerde cómo es el procedimiento para hablar.

—Mario, por favor trate de hablar.

Pasaron seis horas en las que estas preguntas se repetían cada cierto ciclo de minutos. Mario veía a las dos mujeres.

—¿Mario?

—Sí… soy… Mario… sí, soy yo.

—Bien, bien. Soy la doctora Andrade, ¿se acuerda de mí? —dijo aliviada.

—Sí, doctora, usted. Estoy… casi no pude… hablar… la escuché… pero no pude.

—¿Recuerda lo último que le dijimos antes del trasplante?

—No sé… no estoy seguro. Recuerdo… las reuniones, las pruebas… pero mi cuerpo… firmé cosas, estoy confundido.

—Bien, tranquilícese, todo salió bien. Si no lo recuerda, ahora mismo su cerebro está conectado a una serie de dispositivos de audio que le permiten escuchar y hablar. La imagen que tiene al frente viene de una cámara. ¿Recuerda eso?

—Sí, eso estaba en las pruebas.

—Bien. Vamos a ir poco a poco. Primero hablaremos un poco para determinar el alcance de su memoria y su capacidad de lenguaje, ¿de acuerdo?

—Sí, está bien.

Pasaron tres horas en las que conversaron acerca del procedimiento y recibía preguntas simples acerca de la habitación, los colores y las distancias.

—Bien, Mario, voy a desplazar la cámara para darle sensación de movimiento. Voy a llevarlo a través de la habitación —dijo la doctora Andrade, mientras acercaba su mano a lo que sería su oreja.

La habitación era más pequeña de lo que pensaba. Había dos sillas, en una de las cuales estaba la otra mujer, seis monitores y dos parlantes. En el lugar en el que estaba hace un momento había una unidad de procedimiento a la que se conectaban varios monitores con gráficos y datos. La doctora lo volvió a ubicar en el mismo lugar.

—¿Qué tal?

—Bien… pero me siento mal.

—¿Se siente mal? ¿Qué sucede?

—No puedo caminar, no siento nada, quiero mirar hacia otro lado o cerrar los ojos, pero no puedo.

—Tranquilícese Mario. El procedimiento funcionó para las condiciones básicas de su consciencia, como por ejemplo, que usted sepa quién es. Necesitamos hacer varias pruebas para saber el estado de su memoria y su capacidad para seguir instrucciones, antes de pasar a la fase de movimiento robótico, ¿de acuerdo?

Mario no dijo nada, durante varios segundos. Las dos mujeres dejaron de mirarlo y pasaron a revisar las pantallas.

—¿Mario?

No dormía, no podía hacerlo. Se aburría, pero no sentía cansancio. Cuando esto sucedía, Mario se  quedaba en silencio y pedía pausar la sesión. Poco a poco su voz adquiría matices diferentes: gritaba, susurraba, podía incluso hacer un ruido con jota y u que parecía un suspiro. Desesperaba.

Un psicoanalista trajo un libro muy grande escrito por el propio Mario. Duró varios años para asegurarse de que estaba todo lo que formaba parte de su vida, sus recuerdos desde la infancia, la evolución de sus creencias, sus miedos antiguos y los más recientes, sus repulsiones y fantasías. Durante el proceso omitió varios detalles a propósito porque sabía que el libro lo leería otro, pero otros los escribió en forma de clave, de manera que al releerlo solo él supiera a qué hacía referencias. Olvidó escribir una gran parte de su vida.

El psicoanalista le hacía preguntas para conectar eventos, le mostraba fotografías, escogía palabras al azar y lo escuchaba. Después de unos minutos Mario hablaba mucho, pero después sus respuestas se hacían breves y solicitaba una pausa.

—Quiero dormir.

—Bueno, eso no es posible. Sin cuerpo no hay forma de, lo que usted llama, dormir. Podría suspenderse la unidad, pero para usted sería como un parpadeo, ¿me entiende? Además de que sería muy riesgoso.

—¿Si se apaga todo esto moriré?

—Puede ser, pero depende del tiempo. Usted ahora depende de cosas como la energía, como nosotros dependemos de que el cuerpo funcione bien. Un apagón por completo sería el equivalente de un suceso fatídico para nosotros, ¿me entiende? Ahora bien, cuando usted apaga por completo un computador hay cosas como el reloj que siguen funcionando, así que en su caso también hay un mecanismo que lo mantuvo vivo durante el procedimiento.

—Sí, entiendo.

—¿Quiere que continuemos revisando su libro o prefiere descansar?

 

Después de varios días se amplió el rango de su rutina. Dos personas, uno de los cuales era casi siempre un analista, lo llevaban al exterior para dar un paseo por el laboratorio. Al principio tenía que dar órdenes para detener la marcha, solicitar que inclinaran su cabeza para observar este o aquel punto, pero se sentía más tranquilo y las primeras pruebas con órganos le animaron bastante. Mediante una sencilla conexión de cables podía controlar una mano robótica, luego un brazo completo y después un par de pies.

Meses más tarde lo llevaron a una habitación muy amplia. Insertaron su cabeza en dentro de un cuerpo completo. Sus movimientos eran lentos y torpes.

—¿Podré sentir algún día? —dijo mientras miraba su brazo robótico extendido hacia delante y simulaba agarrar algo.

—Esa es la parte más compleja de todo esto, Mario —dijo la doctora Andrade—. Se han realizado algunos avances, pero la médula espinal, el sistema nervioso y el cerebro que reciben todas esas sensaciones físicas son cuestiones muy difíciles de llegar a imitar. Lo importante es que está vivo, ese era su objetivo, ¿lo recuerda?

—Sí, no quería morir. Quería seguir vivo, aunque solo fuera mi consciencia, pero quiero volver a sentir, que todo sea como antes.

Mario caminó por toda la habitación en círculos mirando alternadamente sus pies robóticos y al frente. Luego se detuvo.

—¿Puedo pedir algo?

—Sí, claro, dígame.

—Quiero un espejo de cuerpo entero.

 

 

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s