Ausencias

La mañana de ese domingo, Javier se levantó más temprano que desde costumbre. Desde el marco de la puerta observaba la desnudez de Helena, vencida por el bochorno de las noches de aquel verano y chasqueando con más frecuencia hasta despertar. Después de un bostezo, estiró sus extremidades hasta cubrir con su cuerpo la extensión de la cama, cabeceó un poco y luego se quedó cuatro o cinco minutos con la mirada fija en Javier. Se levantó y así, desnuda, elevó por completo la persiana.

—El día está al revés. La ciudad entera está al revés. Todo está al revés. Continue reading “Ausencias”